4. Quedarse en la puerta en las videollamadas
Traducido del original en francés.
Foto de Misha Voguel en Pexels
El otro día estábamos haciendo el debrief en caliente de un taller a distancia.
Emocionado por la experiencia que acabábamos de vivir, me tomo, de manera unilateral, la libertad de retrasar la llamada que tengo que hacer después a Christine.
A las 12:20, Christine me llama al móvil: « Te espero en Zoom ».
Entonces me doy cuenta de que lleva varios minutos esperándome en la videoconferencia. ¡Salgo inmediatamente de Teams y me uno a Zoom!
Empezamos la conversación con Christine.
Ningún retraso es realmente aceptable.
Sin embargo, esperar una llamada que se retrasa suele ser mucho menos penoso que esperar a que se abra una sala de videoconferencia.
Esperar a la puerta de una videoconferencia se parece extrañamente a esa situación de la vida real en la que te quedas plantado ante la puerta cerrada de una sala de reuniones, esperando a que el organizador llegue con la llave para dejarte entrar.
Con una diferencia, eso sí: en la vida real te encuentras ante la puerta con tus compañeros, con quienes puedes charlar y despacharte a gusto sobre los que nunca llegan puntuales a las reuniones. Una manera de soltar un poco de estrés.
En videoconferencia… es mucho menos divertido.
¿Organizas una videoconferencia?
¡Abre la puerta con suficiente antelación para que nadie se quede plantado esperando!
Escuela Internacional de Reuniología
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